Bueno, primera semana superada. No sé si a partir de ahora voy a poder escribir todos los días puesto que en mi 'querido' instituto a distancia han decidido empezar a fustigarme con trabajos (de inglés, por cambiar más que nada, ya sabéis). Después de este curso, si no vuelvo bilingüe, volveré desquiciada, de hecho ya empiezo a temer por mi estabilidad mental ya que, si de por sí sufre de cierto desequilibrio, no quiero imaginar que será de mí cuando ya he empezado a hablar con mi nueva, pequeña y verde, super verde, amiga.
Aun sigo meditando cómo llamarla, nunca antes había pensado en ponerle nombre a una planta. Supongo que mi situación tampoco se había concebido nunca en mi cabeza.
En fin, dejando mis delirios aparte he de deciros que he sufrido una cierta (por no decir enorme) decepción al comprobar, cuando me disponía a renovar mi siempre seductora ropa interior, que en el H&M de aquí NO TIENEN ROPA INTERIOR FEMENINA porque sí que he podido observar varios packs de gayumbos ¬¬
Así que no me ha quedado más remedio que gastarme el sueldo de mis padres en otras prendas menos interesante, tenía que hacer tiempo mientras mi madre elegía un vestido para un cóctel que tiene mañana.
Resignada me he dirigido, con el bolsón de ropa que acabábamos de comprar, al Victoria Secret que, lejos de ser sexy, era ortera no, ¡lo siguiente! Por favor, pero...¿dónde coño se compran las americanas esas braguitas y sujetadores tan geniales que aparecen en la pelis?
Pues nada, ahí estaba yo, con toda mi mala hostia y una bolsa casi tan grande como yo de ropa, mientras una dependienta de la tienda anteriormente nombrada (si quieren que ponga el nombre que me paguen por hacerles publicidad) me perseguía diciendome 'I love your leggins', ' I really love your leggins'... Pues visto, lo visto, como no se vaya a España a buscar unos, aquí no los encuentra.
Al final me he marchado directamente a casa, sin buscar más tiendas de underwear, ni nada. Supongo que la gracia me costará otra mañana de compras, boooring...
Después de hacer una parada en casa para repostar (nuestros estómagos parecían fieras en ayunas), hemos puesto rumbo al Michaels, una tienda toooda de manualidades y pintura. Todo indicaba que por fin iba a poder comprar materiales pero mi madre, en su afán por coleccionar cupones de descuento que luego siempre se le caducan, me ha dejado comprar: cuentas, un block, tinta china y un pequeño baúl de mimbre. Pero nada de: acrílicos, pinceles, lienzos, o cualquier otro material relacionado. Todo esto con la promesa de volver más tarde a por ello una vez le hubiesen dado el cupón correspondiente a la compra que hemos hecho. Vamos, que al final nada, de nada, sigo dependiendo de mis lápices carentes de color.
Ahora, cosas dignas de mención, el primer puesto para mi madre. Os lo desarrollo para que lo podáis entender.
Mi hermana está estudiando la historia de los USA y, por supuesto, sus libros están en inglés. Pues bien, imaginaos la situación. Salgo de la habitación para comentarle una tontería que había leído en algún lugar de internet y me encuentro con la siguiente escena:
Mi madre, que no entiende ni papa de inglés, estaba LEYENDO Y TRADUCIENDO lo que ponía en el libro mientras se lo explicaba a mi hermana. ¡Olé, sus cojones toreros!
No he podido más que reírme, decirle ‘Esto va directo a mi blog’, y volver al cuarto.
Creo que, después de esto, no hay nada más que pueda añadir, solo recordarlo me quita las palabras de la mente y deja paso a las carcajadas.
Me encanta ver mi futuro reflejado en ella, ¡qué genialidad de mujer, cómo la quiero!
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