jueves, 8 de diciembre de 2011
Sólo quiero caminar por la calle y regalar sonrisas.
En realidad ya no sé que hacer, ni sé lo que quiero. Sólo siento que necesito salir de aquí, desvanecerme. Ya no me importa lo que esperen de mí porque ni si quiera yo sé lo que espero. Sólo siento el impulso de la vida que me llama. Siento que necesito serme suficiente, demostrarme que no necesito a nadie más. No quiero deberle nada a nadie, ni tan siquiera a mi sombra, sólo quiero caminar por la calle y regalar sonrisas. Aquí, por lo que parece, solo reparto disgustos, y me siento oprimida. No, ésta que está aquí sentada, escribiendo, no soy yo y estoy aburrida de interpretar este personaje tan estéril. Cansada de fingir estar sentada frente a unos papeles subrayados de rosa cuando mi mente está embotada en cientos y miles de pensamientos completamente distintos a la vez. Es agotador tratar de ordenarlos y archivarlos en un pequeño cuaderno para sacar algo en claro de lo que pasa en esa maraña de palabras e imágenes que tengo en la cabeza. Sí, estoy cansada y ya no pienso aguantarlo más. Aquí y ahora empieza mi vida y lo que suceda ya es cosa mía, quizá descubra el precio de la felicidad.
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