Con lo fácil que sería dejar de insistir hasta explotar, parece que les gusta colmar el vaso. Por suerte he cambiado mi vaso por indiferencia, que griten, yo ya no escucho sino murmullos. De vez en cuando se cuela alguna palabra que se clava como un dardo pero no sé si puede hacerme más daño, a veces creo que ni lo siento.
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